W Opinión: ¡Bienvenido de vuelta, Microsoft!

Ver la nueva Surface es como encontrarse tras años con esa chica poco agraciada del colegio que tanto rechazaste, y descubrir que se convirtió en un bombón que todavía está a tu alcance.

Antes de partir, convengamos que hace un puñado de años pensé que escribir estas palabras juntas en una frase no tendría ningún sentido: "Microsoft es cool".

Hoy me hace total sentido.

Este lunes, Microsoft pagó una deuda histórica en el mundo de los portátiles, y en un evento cargado al misterio, se sumó elegantemente tarde a una fiesta donde debió estar hace mucho, pero -- convengamos -- todavía no tenía nada que ofrecer en este campo.

Y la apuesta es bastante potente en su debut: Un par de tablets que muestran las capacidades de un sistema operativo que promete ser algo más que un lavado de cara para los de Redmond. Es la gran renovación que buscaba Microsoft para un sistema que comenzaba a verse lo suficientemente añejo como concepto; y que, de paso, con este cambio hizo que la interfaz del resto también pareciera pegada en 2007... Eso da para otro análisis mucho más subjetivo que hoy no viene al caso.

¿Pero estamos realmente frente a una tableta? El ambiente está movedizo y actualmente la definición de productos es difícil, entre tablets, híbridos, convertibles y PCs portátiles, siendo este Surface un híbrido al tener Windows 8 y plataforma interna Intel, cumpliendo con las especificaciones para llamarse así. Pero además con una versión corriendo Windows RT sobre un sistema ARM, acercándose al mundo de las tabletas.

Surface -- del modo que lo tomemos -- es un animal distinto al resto.

Como tablet, cumple perfectamente con tener un diseño vanguardista, minimalista y práctico que dista bastante de aquello que vimos en Computex proviniendo de los partners de hardware que trabajan con Microsoft habitualmente. Como PC es poco lo que podemos decir sin trabajar con ella, pero la promesa de tener una gran cantidad de funciones propias de un computador común hará que encuentre refugio al alero de tantas áreas como usos pueda uno pensar.

Sólo un par de temores me abruman mientras escribo estas palabras. Primero, la capacidad de disipación de calor de este equipo. Hemos usado antes un tablet Windows 8 basado en Intel Core i5 y era como sostener una parrilla en nuestras manos cuando tocábamos las rejillas de ventilación. Asumiendo que usarán un i5 ULV Ivy Bridge, el panorama podría ser más alentador, aunque el reducido espacio al interior del equipo hace suponer que la temperatura será un tema a tener en cuenta más adelante.

En la otra vereda está el consumo energético. La propia naturaleza delgada del Surface hace que no haya mucho espacio para una gran batería, lo que sumado a una arquitectura que no siempre ha sido muy amable con la optimización de recursos energéticos, podría dar resultados poco alentadores.

Y -- la verdad -- pensando en la competencia, la autonomía se vuelve crítica.

¿Cuántas horas podría entregar este equipo funcionando como si fuera un PC?. Para competir con los actuales dispositivos en la calle debe ser igual o superior a todo evento, y veo poco probable que eso pueda suceder de buenas a primeras. La elección de chipset por parte de Microsoft es discutible desde varios puntos de vista, pero estoy seguro que la decisión no fue a la ligera, y que tanto el nuevo i5 Ivy Bridge y el Tegra 3+ que -- suponemos -- incorporarán estas máquinas, rendirán de forma más que satisfactoria.

De todas formas, y dejando el análisis más fino respecto a esos temas para cuando ingresen al mercado, la movida de Microsoft era esperable y muy necesaria, entregando equilibrio a un mercado en que los proveedores de sistemas operativos tienen al menos un equipo en el que controlan la experiencia completa que quieren entregar a sus usuarios. Apple y su iPad, hoy Microsoft con la Surface, y -- en un futuro cercano -- Google y su Nexus 7, la tablet con Android 4.1 que preparan con este fin.

Por supuesto, el ingreso de los dueños del OS en el mundo de los tablets le pone mucha presión a los fabricantes que trabajan con ellos para generar productos tanto mejores que el "estándar" creado por las compañías madres, lo que terminará alzando la vara para propiciar una competencia interesante que beneficiará al usuario, que tendrá más y mejores opciones para elegir la experiencia que prefiera, de la mano de la empresa que elija.

En Android, esto causó más de algún atisbo de fragmentación al entregar actualizaciones importantes a los equipos insignia primero, y luego para el resto. Microsoft ha sido mucho más cuidadoso sobre esto con Windows Phone y ha permitido que las actualizaciones lleguen consistentemente a todo el parque de equipos disponible en el mercado, pero eso está dictado por la propia naturaleza de WP7 y el reducido margen que deja para que los fabricantes improvisen con los componentes de sus equipos.

Hoy, con dos dispositivos, dos variantes y dos estándares, la continuidad de estas actualizaciones masivas no tendría por qué verse amenazada. Mirando la dinámica de actualizaciones de Windows en computadoras podríamos inferir que la diversidad de equipos no será un impedimento para que las mejoras lleguen a todos por igual.

Sinceramente, espero no equivocarme en esta suposición.

La aparición de este dispositivo también podría suponer la desaparición de un rumor que lleva meses en el aire: Un tablet nacido de la relación entre Microsoft y Nokia podría ser ya innecesario dado el interés de los de Redmond por potenciar uno de sus nuevos productos estrella en desmedro de los planes que podría tener el fabricante finlandés, que podría verse forzado a dejar de lado sus propios proyectos a petición de Steve Ballmer y sus muchachos.

Sea como sea, tengo que reconocer que el último movimiento de la estadounidense me gusta, y mucho. Microsoft lleva un buen tiempo desarrollando productos que resultan interesantes, los que ha hecho confluir en un ecosistema cada vez más armado en torno a una experiencia coherente en todas las pantallas que toma por asalto, desmarcándose de sus horribles fallos en evoluciones anteriores para dar paso a sistemas operativos que satisfacen de buena manera a toda la amplia gama de usuarios de Windows, y pone a mirar hacia el lado a más de algún maquero.

La importancia de la llegada de Microsoft a este mercado va mucho más allá de lo que podríamos creer. Es más que un lanzamiento de productos: Es una declaración de principios, de donde quieren estar y lo que quieren hacer con una de sus fortalezas que nunca explotaron del todo bien: El hardware. Quizás una de las cosas que más me gusta de Microsoft es la calidad y el diseño de sus periféricos. La propuesta del día de hoy es similar, pero complementada con software hecho a la medida, y luce muy sexy.

Porque sí, este equipo ayuda a dejar de lado la imagen del aburridísimo "PC Guy" de las publicidades de Apple.

Hoy, después del lanzamiento, conversaba con un amigo que escribe para otro medio, y ambos coincidimos al comparar nuestra impresión al conocer la Surface con reencontrarse con esa chica del colegio que siempre fue fea, fastidiosa, aburrida y que babeaba por ti, y que tras unos 10 años sin verla te la encuentras en la calle convertida en una mujer muy guapa, inteligente, con mucha onda, una actitud que la hace totalmente deseable y hasta te cuenta que tiene una hermana gemela tanto más interesante que ella.

Vas, la saludas, le pides el teléfono y quedan en llamarse pronto para salir... Pero en este caso Microsoft -- el padre entrometido -- te hará esperar bastante para que eso suceda, pues sin dar una fecha concreta, sólo se limitaron a decir que en primavera estará disponible la versión RT. ¿Octubre? Suena sensato.

Y ni hablar del precio: Ballmer se rehusó a confirmar si -- al menos -- la versión ARM estaría por debajo de los USD $500, precio que debería tener para competir con el poderoso iPad Wi-Fi de 16 GB, con el Galaxy Tab 10.1 y con cualquier otro aparato que se le ponga por delante.

De la versión Intel ni siquiera un comentario, pues esa fue denominada como un aparato más cercano a un Ultrabook, y todos sabemos que los fabricantes de estos dispositivos todavía no han sido capaces de lograr llegar a los USD $1.000 prometidos como banda de precio de referencia. Ha de ser carísima, y quizás no la veamos hasta CES.

¿Me la compraría? Sí. Pero quizás no en el momento en que salga al mercado. Yo esperaría ver lo que harán otros fabricantes que no han dicho nada todavía, sólo para ver con qué sorpresa salen para intentar robarse la atención que Microsoft ha logrado poner sobre su más reciente desarrollo. De todas formas, si tuviera que elegir, compraría una Surface basada en Windows RT. Para lo demás ya tengo un computador Intel con Windows 8.

Es que el nicho de equipos portátiles híbridos basados en Windows está recién apareciendo, y la lucha promete ser tanto más descarnada que la vista en tablets Android, aunque sin competidores que canibalizan a sus pares -- e incluso a sus propias creaciones -- ni ciclos de productos absurdamente breves. Si en Microsoft siguen con lo que han hecho en Windows Phone 7, deberíamos ver un crecimiento mucho más ordenado y conveniente para todo el ecosistema.

La guerra de los tablets tiene luz verde, comenzando una vez más, pero ahora en serio. Y desde hoy, con todos los que debían participar de ella con propuestas sobre la mesa, podríamos estar ante un factor de equilibrio en un mercado totalmente contrapesado en dirección a Cupertino. La posibilidad de acceder a tablet para aquel que jamás tuvo uno, y que comparte un factor determinante con su competencia "Diseñada en California": La nula necesidad de tener que aprender a usarlo desde cero gracias a un sistema operativo muy intuitivo que comparte rasgos de Windows Phone 7 y el propio Windows 7.

Porque, finalmente, el lanzamiento de hoy se trata de la Surface, pero también de dar a conocer que Microsoft puede subir la vara y desordenar el mercado para obligar al resto a hacer lo propio. Quizás salga un iPad Killer, o quizás no... Pero, al menos, Windows 8 aglutinará masa crítica suficiente sin importar el formato en que se utilice, y ese será un gran triunfo para Microsoft, la fea que ahora es guapa y cool, y que hoy se decidió a demandar la atención que dice merecer.

*Las opiniones vertidas en esta columna son personales, y no representan necesariamente la opinión del medio ni de la empresa.

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