Nokia Asha 501, el feature phone que quiso ser smartphone [A Primera Vista]

Renovación en su máxima expresión. El más reciente integrante de la familia Asha no es el más potente ni el mejor que haya visto llegar esta gama de productos, pero se las arregla para impresionar.

La vida en el mundo móvil es dura para aquellos dispositivos que no son catalogados como smartphones. A ojos de los analistas y de los operadores no son cool, y a la vista de una parte de los compradores no son una opción viable para convertirse en el teléfono de uso primario.

Están condenados a ser ignorados por las luces, los flashes y los grandes anuncios, y sólo son recordados cuando hay que regalar algo barato y sencillo a alguien que -- se asume -- no apreciaría lo que ofrece un teléfono inteligente.

Pero, créanlo o no, este es un segmento en el que se libran batallas descarnadas por el liderazgo del mercado. Es un campo nivelado donde grandes y pequeños compiten de igual a igual por llevar la mayor cantidad de prestaciones a un público que está más informado de lo que creería cualquiera. Es un segmento en que el precio es el rey, y donde los fabricantes muchas veces no se preocuparon de la calidad del producto, sino sólo de la cantidad de equipos que podían poner en mercados emergentes.

Ahí, entre equipos Android que ofrecen una dudosa experiencia de uso, fabricantes chinos que entregan equipos con sistemas operativos genéricos y cuanto engendro que se haga llamar "celular" tenga un cupo en alguna vitrina, vimos llegar hace un par de años a Nokia con una apuesta distinta: Ofrecer un producto competente a un precio competitivo... Y hoy, tras casi 18 meses y cientos de millones de unidades vendidas, la finlandesa está lista para dar el próximo paso.

El casi smartphone

Recientemente lanzado en India por Nokia, el Asha 501 es un equipo pequeño y colorido que viene a darle nueva vida a una línea de productos que ya había resultado bastante exitosa en múltiples mercados emergentes a nivel mundial.

A Primera Vista, el Asha 501 luce totalmente alejado de todo lo que anteriormente vimos de la gama de productos Asha del año pasado, y continúa recogiendo inspiración en ciertos elementos de diseño que vimos anteriormente en equipos de gama baja como el Nokia 105 y el Nokia 301, así como en el Asha 210 con teclado QWERTY lanzado hace pocos días atrás.

En las manos, este teléfono se siente muy firme y robusto, incluso mucho más que cualquier otro Asha lanzado a la fecha. No cruje, no se dobla... Es duro como un ladrillo.

¿Su peso? Apenas 98 gramos.

Su diseño está ejecutado en policarbonato de colores muy saturados, lo que hace que este equipo sea llamativo y no deje a nadie indiferente, y su exterior es removible y reemplazable, por lo que podrás variar el look del equipo a voluntad.

Para sacar la carcasa, el Asha 501 tiene un botón en la parte posterior que libera los anclajes que sujetan firmemente este panel de color. Es tan firme, que está diseñado para resistir fuertes golpes sin que eso implique que el teléfono vaya a desarmarse tras caer al suelo. Pude golpearlo bastante y resistió bastante bien cada uno de las caídas en distintas superficies.

Este botón trasero cumple una segunda función poco convencional: Es también el sector por donde sale el sonido del altavoz, el que rodea de forma precisa este pulsador. La parte posterior del equipo está diseñada de tal forma que siempre, incluso cuando eventualmente podría quedar bloqueado, siempre exista una salida correcta para la emisión de audio del dispositivo.

Por cierto, el volumen del altavoz es bastante fuerte... Incluso sobre el promedio de su gama.

Al remover esta tapa encontramos el lugar donde va puesta la tarjeta microSD -- recibe hasta de 32 GB sin problemas -- y la batería de 1200 mAh que le da una autonomía a este dispositivo de asombrosos 48 días de funcionamiento continuo en reposo, 56 horas de reproducción continua de música, y hasta 17 horas non-stop de conversación.

 

El teléfono tiene una pantalla de 3 pulgadas con resolución de 320 x 240 que no impresiona mucho a simple vista. Sin embargo es más que suficiente para lo que en ella se desplegará. Debajo de esa pantalla, una tecla "back" nos permitirá regresar desde donde estemos a lo anterior que estábamos haciendo, y así de forma casi infinita.

Al usarlo todo es familiar. Tiene olor a Nokia... Es como si tuviéramos en nuestras manos un Mini N9 que con gestos y una interfaz muy llamativa nos recuerda lo genial que hubiese sido que Stephen Elop no hubiese corrido a los brazos de Microsoft. Asha 501 es un chapuzón en una piscina llena de la vieja Nokia que algunos añoramos, y que hoy vuelve para remover los cimientos de una categoría que siempre fue considerada como demasiado básica como para ser tomada en serio.

Pero este teléfono nuevo es un animal completamente distinto.

Aplicaciones y notificaciones

Este teléfono tiene todo lo que alguien podría querer en un celular actual: Redes sociales integradas en la agenda de contactos, un cliente de correo muy completo que soporta IMAP4, POP3 y SMTP, una cámara de 3.2 MP que dista de ser la mejor que he usado, pero que en esta gama parece caída del cielo, un cliente de YouTube que permite hacer streaming de video, características multimedia más que decentes y hasta su propio sistema facilitado-- denominado Slam -- para compartir datos vía Bluetooth con cualquier dispositivo.

El nuevo OS de Asha integra un sistema llamado Fastlane, una especie de agregador de actividades pasadas que va guardando cada una de las acciones que desarrollamos en este teléfono. Llamadas, mensajes de texto, correos recibidos, juegos jugados, aplicaciones descargadas, notificaciones de redes sociales... Todo queda convenientemente ahí, a un gesto de distancia para ser consultado en cualquier momento que sea requerido.

Por supuesto, desde Fastlane podemos ejecutar acciones relacionadas con toda nuestra actividad pasada en el móvil. Muy útil, aunque al partir usando el teléfono puede resultar algo caótico.

Las notificaciones no desaparecen de la pantalla como en otros dispositivos Asha más antiguos. Copiando una funcionalidad de Symbian y MeeGo, el equipo en reposo muestra un reloj con la hora actual y pequeños íconos que nos indicarán sin esfuerzo si tenemos llamados perdidos, mensajes, correo sin leer, interacciones en redes sociales o algún otro pendiente que merezca nuestra atención.

Esas notificaciones también están presentes en la pantalla de desbloqueo de la misma forma en que las veíamos en el N9. Deslizando una de ellas no sólo desbloquearemos el teléfono, sino que además nos llevará directamente a revisar lo que la notificación advierte.

Sus opciones multimedia son limitadas, y la pantalla no ayuda mucho a que videos y fotos se vean con demasiada claridad. Pero todo se ve lo suficientemente bien como para alguien que verá por primera vez un video de YouTube en su móvil. Su reproductor de música es bastante completo para lo que podríamos esperar de un equipo de este precio, mostrando las carátulas de los discos que tengas en tu microSD casi como protagonistas de la escena. Botones de tamaño más que correcto permiten gestionar lo que escuchamos con los llamativos audífonos rojos que incluye este aparato. Sí, rojos para todos, aunque tu teléfono sea verde o blanco.

Ah, y trae radio FM.

Su interfaz es muy visual sin caer en lo burdo o anticuado, por lo que resulta sencillo de operar para cualquier persona. Todo corre muy ágilmente. No hay mucho lag, no hay cuelgues de aplicaciones, ni tampoco hay mucho de qué quejarse. Todo fluye sin mayores problemas. Por supuesto, este es un dispositivo que corre con recursos mucho más limitados, y su software es mucho más rústico. Cada aplicación parece hecha a la medida para no sobrecargar el sistema, optimizando su rendimiento sin provocar conflictos.

Y debido a que necesita economizar recursos para poder funcionar bien, el software luce versiones deslavadas y algo feas de cualquier aplicación que podrías encontrar en algún teléfono inteligente por ahí. Entre tener apps feas pero funcionales, y no tenerlas o tener algunas bonitas que jamás correrán, prefiero que sean así de poco estéticas. Mal que mal, será usado por gente para las cuales esta fealdad sea el primer paso a un mundo híperconectado.

Recuerda a un Smartphone, está un paso más cerca de ser un Smartphone, y hasta luce como uno. Y resulta difícil pensar que no lo es... Pero no lo es.

De todas formas, es un gran paso adelante en comparación con la anterior generación. Gana en facilidad de uso, en autonomía y en múltiples funciones que harán de este aparato un teléfono a tener en cuenta durante el año.

Si estás leyendo esto, este teléfono no es para ti

Por supuesto, este equipo no es para todos. El Asha 501 jamás reemplazará a un teléfono inteligente en propiedad, ni tampoco competirá , pero es ideal para aquellas personas que viven actualmente sin un teléfono móvil, o con un equipo que no tiene conexión a internet. De hecho, aparatos como este recién llegado son los que están abriendo puertas para que millones de personas se suban al carro de internet usando móviles como su primera ventana al mundo en que todos los conectados vivimos día a día.

¿Recuerdan cómo se sintieron el día en que se conectaron por primera vez a esta red de redes? Bueno, eso sucede cada día, millones de veces... Y los catalizadores de estos procesos son teléfonos accesibles y cada vez más "Smart" vendidos alrededor del mundo. Es un cambio brutal.

Tomando en cuenta que es un equipo 2G, no podemos saber con certeza dónde llegará el Asha 501 -- salvo a India, claro -- pero se presume que habrá una distribución bastante masiva de un aparato que abre una época de renovación en una gama de productos que hoy está un poquitito más cerca de subir de categoría.

Porque sí, sigue sin ser un Smartphone, pero hoy lo intenta y lo intenta... Y un día, sin darnos cuenta, lo va a lograr.

Y será barato.

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