Samsung dejaría sin procesadores tope de gama al resto, otra vez

Qualcomm y Sammy, un amor peligroso.

Como ya todo fanático de la telefonía móvil que se precie de serlo sabe, Samsung ya lleva un buen tiempo trabajando en su próximo lanzamiento, el Galaxy S9.

Sí, recién se lanzó el Note 8 y aún no sale a la venta, pero las empresas no paran un segundo en pos de siempre estar a la vanguardia, sobretodo si eres un jugador de la relevancia de Samsung.

Recordamos como el LG G6 se lanzó a principios de año con un procesador Qualcomm Snapdragon 821, del año pasado, porque el 835 había sido acaparado por Samsung para su, en ese entonces, próximo lanzamiento, el S8.

La movida no dejó indiferente a la industria y en los pasillos de las ferias se hablaba de “un movimiento poco leal” e incluso algunos se aventuraban a apuntar un caso de monopolio.

El Galaxy S9 ahora viene con dos fuertes rumores surgidos hoy desde diversos medios orientales. El primero apunta a que Samsung en vez de lanzar a finales de marzo, como fue este año, presentarían tan pronto como en febrero, cosa de opacar lo que pase en la Feria CES de Las Vegas y adelantarse a lo que pase en el Mobile World Congress de Barcelona.

Lo otro, es que a pesar de que ellos fabrican sus propios procesadores Exynos, en Estados Unidos sus terminales usan Snapdragon, y la próxima versión de gama alta, la 845, dejaría otra vez sin stock al resto de las marcas.

¿Quiénes se salvan? Los que fabrican sus propios chips, como Huawei, pero esto podría representar otro golpe a la división móvil de su compatriota LG, dejándolos otra vez sin tener “lo último de lo último”.